
Eliminación gradual de la tinta con pulsos de luz ultracortos, sin cirugía y sin dañar la piel de alrededor.
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Los doctores Nicolás Heredia y Santiago Ruiz explican en qué consiste el procedimiento.
La tinta de un tatuaje son partículas de pigmento demasiado grandes para que tu cuerpo pueda eliminarlas por sí solo. Por eso el dibujo permanece: el organismo simplemente no puede retirarlas.
El Discovery PICO emite pulsos de luz que duran billonésimas de segundo. Son tan breves que rompen el pigmento por vibración, no por calor, fragmentándolo en partículas diminutas que tu sistema linfático sí puede eliminar de forma natural durante las semanas siguientes. Esa es la razón por la que el tatuaje se aclara entre sesiones y no durante la sesión.
Al trabajar por vibración y no por quemadura, la piel de alrededor recibe mucha menos energía térmica que con un láser convencional. En términos médicos hablamos de fragmentación fotoacústica del pigmento.
El pulso es tan corto que fragmenta el pigmento por vibración. La piel sana de alrededor recibe mucha menos energía térmica.
Cada color de tinta absorbe una luz distinta. El equipo cambia de longitud de onda para tratar negros, azules, verdes y rojos.
La energía, el tamaño del disparo y el modo se eligen según tu tono de piel, la profundidad de la tinta y cómo respondió tu sesión anterior.
El objetivo es eliminar la tinta por completo. Requiere más sesiones que un aclarado, y en la valoración te decimos cuántas estimamos para tu caso.
Aclarar el tatuaje le da margen al tatuador para cubrirlo. Suele necesitar bastantes menos sesiones que borrarlo entero: dínoslo desde el principio porque cambia el plan.
La tinta casera suele ser más superficial y responder antes. Si la zona tiene cicatriz o queloide, lo valoramos aparte antes de proponerte un plan.
Revisamos tu tatuaje, definimos tu tono de piel y tomamos fotografías para que puedas comparar tu avance sesión a sesión.
Limpiamos la zona y aplicamos anestesia tópica en crema si está indicada, para que la sesión sea lo más cómoda posible.
Entre 15 y 30 minutos. Tu médica ajusta la intensidad según cómo responde tu piel en el momento, sin sobretratar la zona.
Sales el mismo día sin incapacidad, con tus indicaciones por escrito y la siguiente sesión ya programada.
Lo que la mayoría quiere saber antes de reservar la primera sesión.
La sesión dura entre 15 y 30 minutos y sales caminando. No hay incapacidad ni necesitas pedir el día en el trabajo.
Durante las primeras horas la zona queda enrojecida e hinchada, como una quemadura de sol pequeña y localizada. Si el tatuaje está en un sitio visible, tenlo en cuenta al elegir la fecha.

Es lo que más sorprende: al día siguiente el tatuaje puede verse igual o incluso más oscuro. Es normal y esperado. El láser rompe la tinta, y es tu cuerpo el que la elimina durante las semanas siguientes.
Por eso el avance se mide comparando fotos entre sesiones, nunca al día siguiente. Preferimos decírtelo desde ahora y no que te lleves la sorpresa.
Depende del tamaño, los colores, la profundidad de la tinta, si es un tatuaje profesional o casero y de cómo responda tu piel. No es posible dar un número exacto antes de verlo: en la valoración te damos una estimación para tu caso concreto y la vamos ajustando sesión a sesión según la respuesta real.
Se siente durante los disparos, y por eso aplicamos anestesia tópica en crema cuando está indicada. La sesión es corta —entre 15 y 30 minutos— y la molestia se concentra en ese momento, no después.
Es la preocupación más frecuente y es razonable. El láser de picosegundos fragmenta el pigmento por vibración en lugar de quemar la piel, que es justamente lo que reduce ese riesgo frente a tecnologías más antiguas. Al terminar la sesión te entregamos por escrito los cuidados que debes seguir en casa, porque una parte del resultado depende de eso.
Cada color absorbe una longitud de onda distinta, y el equipo permite cambiarla. Los negros y azules suelen responder antes; verdes y amarillos son los más resistentes y pueden requerir más sesiones. En la valoración revisamos qué colores tiene el tuyo.
Sí, y es un motivo de consulta frecuente. Aclarar el tatuaje existente le da mucho más margen al tatuador para cubrirlo. En ese caso no siempre hace falta eliminarlo por completo: coméntanoslo en la valoración porque cambia el plan de sesiones.
No es lo ideal. La piel bronceada tiene más melanina, que compite con la tinta por absorber la luz del láser. Por eso pedimos evitar el sol antes y después, y por eso reevaluamos tu tono de piel en cada sesión.
Estas respuestas son orientativas. Sigue siempre las indicaciones personalizadas de tu médica: si recibiste una fórmula o un esquema diferente, ese plan tiene prioridad.
Revisamos tu tatuaje, definimos cuántas sesiones necesitas y te damos el precio exacto para tu caso.
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