
Manchas del sol, pecas y lunares planos en cara, manos y escote.
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Lo que llamamos manchas del sol son, en términos médicos, léntigos solares y efélides —pecas—. Son acumulaciones de pigmento que el sol fue depositando durante años, y aparecen justo donde más te dio: cara, dorso de las manos, escote y hombros.
A diferencia del melasma, aquí el pigmento está bien delimitado y no tiene un motor hormonal detrás. Eso las hace responder bastante mejor: el Discovery PICO fragmenta el pigmento y tu cuerpo lo elimina en los días siguientes.
Las manos suelen ser la primera consulta. Es una zona que envejece antes que la cara porque casi nadie le pone protector solar, y donde el contraste de las manchas se nota mucho.
La energía se dirige a la mancha, no a la piel sana de alrededor. En zonas como el dorso de las manos, esa precisión importa mucho.
El pigmento superficial y bien delimitado responde rápido. Muchas manchas aclaran de forma notable en una o dos sesiones.
No toda mancha oscura es benigna. Antes de tratar, tu médica confirma el diagnóstico: es el paso que separa un procedimiento estético de uno seguro.
La consulta más frecuente. El dorso de la mano acumula sol durante años y es donde el contraste se nota más.
Léntigos en pómulos, frente y nariz. Se puede trabajar la zona completa o solo las lesiones que más te molestan.
Cualquier lesión que haya cambiado de forma, color o tamaño se estudia antes de tratarla. Nunca se aplica láser sobre una mancha sin diagnóstico.
Tu médica revisa cada lesión y confirma que es benigna antes de tratarla. Este paso no es un trámite: es lo que hace que el procedimiento sea seguro.
Limpiamos la zona y retiramos maquillaje o cremas. Si la zona es sensible, aplicamos anestesia tópica.
Entre 15 y 30 minutos. Verás un blanqueamiento inmediato sobre cada mancha: es la señal de que el láser actuó donde debía.
Sales con tu pauta de cuidado y fotoprotección por escrito. En estas manchas, el sol posterior decide buena parte del resultado.
Lo que la mayoría quiere saber antes de reservar la primera sesión.
Es la parte que sorprende: tras la sesión, la mancha se oscurece y forma una microcostra fina que dura entre 3 y 10 días. No es que haya empeorado, es exactamente lo que tiene que pasar.
Esa microcostra se desprende sola. Cuando lo hace, la piel de debajo puede quedar rosada un tiempo antes de igualar con el resto.

No hay incapacidad y puedes hacer vida normal desde el mismo día. Pero si te tratamos la cara, durante esos días las manchas se ven más oscuras, no menos.
Si tienes un evento cerca, agenda con margen. Y si te preocupa que se note, las manos son una zona mucho más fácil de disimular mientras evoluciona.
Muchas manchas superficiales aclaran de forma notable en una o dos sesiones, bastante menos que un melasma. Depende de la profundidad del pigmento y de cuántas lesiones haya. En la valoración te damos una estimación concreta.
Porque el láser fragmentó el pigmento y este sube a la superficie formando una microcostra fina antes de desprenderse. Es la evolución normal y dura entre 3 y 10 días. Si no ocurriera, probablemente el tratamiento no habría actuado.
No. Retirarla antes de tiempo es la vía más rápida a una mancha nueva o a una marca. Se cae sola, y esa es la única forma correcta.
Las tratadas no reaparecen, pero el sol puede generar manchas nuevas si no hay fotoprotección. Por eso insistimos con el protector solar después: no es para el tratamiento, es para que no tengas que repetirlo.
Para lunares planos benignos y previamente diagnosticados, sí. Nunca se trata con láser una lesión que no haya sido valorada, y cualquier lunar que haya cambiado de forma, color o tamaño se estudia antes.
Estas respuestas son orientativas. Sigue siempre las indicaciones personalizadas de tu médica: si recibiste una fórmula o un esquema diferente, ese plan tiene prioridad.
Tu médica revisa cada mancha, confirma que es benigna y te dice cuántas sesiones estimamos para tu caso.
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