
Arrugas finas y flacidez alrededor de los ojos con láser CO₂ fraccionado.
Espacio reservado para el video
La piel del contorno de ojos es la más fina de la cara y la que más se mueve: parpadeas unas veinte mil veces al día. Por eso las líneas finas y la pérdida de firmeza aparecen ahí antes que en ninguna otra zona.
El láser CO₂ fraccionado crea microcolumnas de tratamiento que estimulan colágeno nuevo en una zona donde no se puede trabajar con la misma agresividad que en el resto de la cara. Se ajusta la profundidad específicamente para ese tejido.
Es un procedimiento de piel, no de cirugía. Mejora la calidad y la firmeza del tejido, pero no reemplaza a una blefaroplastia cuando lo que hay es exceso de piel: en la valoración te decimos con franqueza en cuál de los dos casos estás.
La piel periocular es la más fina de la cara. La profundidad y la energía se regulan específicamente para ese tejido.
No hay incisiones ni sutura. Es una alternativa para quien busca mejorar la zona sin pasar por quirófano.
La producción de colágeno continúa durante meses después de la sesión, así que la zona sigue mejorando pasado el tratamiento.
Las que se marcan al sonreír y empiezan a quedarse. Es el caso que mejor responde a este protocolo.
Cuando la piel del contorno se ve laxa y con textura crepé, pero sin exceso franco de tejido.
Si hay exceso importante de piel o bolsas marcadas, el láser no es la respuesta. Al tener cirujano plástico en el equipo, te lo decimos de frente en la valoración.
Definimos si tu caso es de piel o de cirugía. Es la conversación más importante de todo el proceso y la tenemos antes de cualquier otra cosa.
Limpieza de la zona, retiro completo de maquillaje y anestesia tópica, que necesita tiempo para hacer efecto.
Entre 20 y 40 minutos. Sentirás calor. La protección de la zona ocular durante el procedimiento es parte del protocolo.
Sales con la crema reparadora y la pauta por escrito, incluida la recomendación de dormir con la cabeza algo elevada la primera noche.
Es una zona visible: conviene planificarlo con la agenda en la mano.
Enrojecimiento y ardor tipo quemadura solar el mismo día. A la mañana siguiente los párpados suelen amanecer más hinchados: es lo esperado y por eso recomendamos dormir con la cabeza ligeramente elevada la primera noche.
Entre los días 2 y 7 la zona toma un aspecto bronceado, con puntos oscuros o microcostras finas que se desprenden solas.

La piel puede sentirse más seca o áspera antes de verse más lisa. Es el orden normal del proceso, aunque no sea el que uno esperaría.
La mejoría de colágeno continúa durante varios meses. Lo que veas a la semana no es el resultado final: la firmeza se construye mucho después.
No. Son cosas distintas. El láser mejora la calidad y la firmeza de la piel; la blefaroplastia retira exceso de piel o bolsas. Si tu caso es quirúrgico te lo diremos en la valoración, y el Dr. Santiago Ruiz, cirujano plástico del equipo, puede valorarlo contigo.
La protección ocular durante el procedimiento es parte obligatoria del protocolo y la profundidad se ajusta específicamente para el tejido periocular, que es el más fino de la cara. Lo realiza siempre un médico especialista.
Entre cinco y siete días. El primero es el de más inflamación, y entre el segundo y el séptimo la piel se ve bronceada con microcostras finas. Si tienes un evento, deja al menos dos semanas de margen.
Mientras haya áreas abiertas, no. Cuando la piel esté cerrada y sin ardor puedes volver a maquillaje suave, retirándolo sin fricción. Tu médica te dirá el momento exacto según tu recuperación.
Depende de cuánto se haya marcado la zona. Algunos casos mejoran de forma notable con una sesión y otros necesitan varias espaciadas. En la valoración te damos una estimación para tu caso.
Estas respuestas son orientativas. Sigue siempre las indicaciones personalizadas de tu médica: si recibiste una fórmula o un esquema diferente, ese plan tiene prioridad.
Definimos si tu caso se resuelve con láser o si conviene una valoración quirúrgica. Te lo decimos de frente.
Agendar valoración